En pleno baile de letras y números previo al inicio de curso (nadie dijo que fuera fácil formar parte de un equipo directivo), comienzo un nuevo curso del INTEF tras completar sendas ediciones de Espacios de lecturay El tutor en red. En este caso, espero descubrir y compartir ideas más para el nunca fácil mantenimiento de la convivencia escolar. ¡Allá vamos!
Llegados a este punto, no cabe sino reflexionar sobre si ha merecido la pena invertir nuestro tiempo libre (pues, sí, la formación permanente del profesorado no está incluida en esas escasas veinte horas que algunos creen que trabajamos) en este rincón digital.
Pixabay.com
¿Qué he aprendido en este curso? Ante todo, que el desempeño de la función tutorial online requiere de grandes dosis de implicación y motivación, pues son incontables las funciones asociadas a esta figura y, por tanto, grande su responsabilidad. Constancia, empatía y agilidad resolutiva son algunas de las cualidades esencias de un buen tutor online, quien por otra parte debe dominar un amplio abanico de recursos digitales para reforzar su comunicación con los alumnos. A lo largo del curso, he comprobado cómo los tutores corrigen durante fines de semana, a horas intempestivas y, en suma, que los meses que dura el curso han de ser realmente intensos para ellos. Quien quiera ser tutor, debe considerar si puede y está dispuesto a ofrecer tal permanente disponibilidad.
Pixabay.com
No obstante, al igual que la docencia en el aula, creo que es el desarrollo del alumno lo que da fuerza al tutor para seguir desempeñando su labor con ilusión; de ahí la importancia de fomentar el respeto por la netiqueta, para no sentirnos meros correctores de tareas. Asimismo, el hecho de que un tutor tenga que enfrentarse a multitud de situaciones de no fácil respuesta (pienso, por ejemplo, en la que considero la mejor actividad de este curso, el juego "Ayuda al tutor") también supone un reto para alguien que, recordemos, ha elegido hacer de la enseñanza su medio de vida. En este sentido, creo que el desempeño de la labor tutorial online contribuye al desarrollo de unas competencias docentes transferibles a otros contextos de enseñanza.
UIMP, Santander, 2015
Volviendo la vista a mi propia labor en este curso, creo que he tenido cierta implicación en tanto que no me he limitado a, digamos, pasar los plazos (como sí que he hecho en otros cursos de formación que no me motivaron tanto), si bien es cierto que esta podía haber sido aún mayor; me quedo con la espina, por ejemplo, de no haber podido comprometerme a trabajar en grupo). En cualquier caso, creo que para ello necesitaría de un tiempo del que actualmente, especialmente en las últimas semanas, no cuento... o no sé gestionar del todo bien aún, pues la profesión docente absorbe mucho e implica un serio compromiso. Aun así, me siento más seguro de cara a ejercer como tutor online en un futuro en tanto que durante las últimas semanas he ampliado mi nómina de recursos digitales y he reflexionado sobre situaciones que no imaginaba tuviera que afrontar un tutor. En ese aspecto, creo que los participantes de esta edición hemos tenido la suerte de contar con tutores que han contribuido con la mejor cualidad que puede ofrecer un profesor, la ejemplaridad, a demostrar cómo debe ser un buen tutor. Con este agradecimiento cierro estas líneas que, como todo en esta vida mientras estemos en ella, no es un punto y final sino un punto y seguido. Bueno; con eso, y una canción.
El último de los grandes bloques de este curso, que comenzara allá por el mes de marzo, aborda la curación de contenidos y la dinamización: dos aspectos esenciales de la, como ya viéramos, compleja labor del tutor en red. Como puesta en práctica de los contenidos tratados, nos hemos enfrentado a la resolución de tareas mediante el uso de vídeo: labor que parece más sencilla de lo que resulta (¡qué fácil es trabarse!). En todo caso, el resultado de esta primera actividad ha sido el siguiente:
Asimismo, hemos tenido que elaborar una rúbrica que sirviera de evaluación de la infografía sobre las funciones del tutor realizada en la unidad anterior, siendo este el resultado:
En tercer lugar, a modo de repaso de los no pocos contenidos tratados a lo largo del curso, tuvimos que elaborar un cuestionario gamificado: esto es, plantear de una manera lúdica la asimilación de los mismos. Para ello, me serví de Kahoot. Pulsa sobre la siguiente imagen para echar una partida:
Pixabay.com
Por último, como síntesis de la videoconferencia 'Mentoriza a un tutor. Compartiendo la experiencia de la tutorización', he realizado la siguiente infografía; esta vez, por variar, con Piktochart. Aunque no pude asistir a la retransmisión en directo, en diferido he podido comprobar que se trató de un coloquio ameno donde los tutores mostraron el lado más humano de quien está al otro lado: una realidad que, como profesores en activo, conocemos de primera mano.
Estamos así llegando al final de este curso, que acaba justo antes de que empecemos a pensar ya en el cierre del curso escolar en los centros. Podría ser este el momento de una reflexión final; aunque, mejor, reposemos lo visto para dedicar una entrada, la próxima semana, a hacer balance del curso. Démosle tiempo al tiempo...
En el segundo bloque de este curso, hemos explorado contenidos más concretos sobre la tutoría en red; y así, la primera tarea consistió en crear un mensaje de bienvenida para un curso de formación. Después, pasamos a informarnos acerca de las diversas funciones del tutor. Tras la lectura atenta de las varias propuestas taxonómicas de las mismas, con el fin de seleccionar las más relevantes, realicé una infografía (colgada en el muro de Padlet correspondiente) y, "gracias" a mi despiste al leer las instrucciones de la tarea, también una presentación en Prezi:
Posteriormente, reflexionamos sobre las posibilidades de comunicación en la tutoría en red, las ventajas e inconvenientes de la comunicación síncrona y asíncrona, las herramientas con que contamos en cada uno de esos tipos, así como los diversos estilos y cualidades comunicativas de los tutores en red. Fruto de ello son comentarios en los foros como los que destaco a continuación:
A continuación, en la que considero la actividad más eminentemente práctica de las realizadas hasta el momento, nos enfrentamos en el juego "Ayuda al tutor" a distintas situaciones que, a buen seguro, habremos de enfrentar tarde o temprano en el caso de ejercer como tutores en red. Considero que es la más útil en tanto que no creo que haya una respuesta unívoca a cómo manejar tales conflictos, si bien hemos de tener claro cómo podríamos enfocar la situación y, sobre todo, cómo no hacerlo. En mi caso, de hecho, recopilé todas las situaciones en un documento con vistas a reflexionar sobre ello en el futuro; y es que, al fin y al cabo, todo curso de formación no va sino de plantear nuevos interrogantes, ¿no?
La primera unidad de este curso ha estado centrada en el concepto de e-learning o aprendizaje virtual: en qué consiste, sus antecedentes y evolución, modelos, características, herramientas y, en definitiva, ventajas e inconvenientes de este tipo de formación. Así, la primera tarea ha consistido en sintetizar tales ideas en un podcast de no más de cinco minutos (el cual he creado con Soundcloud), así como colgar el enlace al mismo en un muro de Padlet.
Asimismo, hemos tenido que investigar sobre una de las tendencias metodológicas más populares de nuestros días (ABP, Flipped Classroom, Gamificación, Mobile Learning). En este caso, me he inclinado por sintetizar las dudas que me surgen en torno a una de ellas: el Flipped Classroom. Ya realicé un curso sobre ABP y descubrí ventajas, algunas de las que me contaron, e inconvenientes, surgidos al ponerlo en práctica; por ello, me he inclinado por sintetizar algunas de las dudas que me asaltan sobre el modelo. Al fin y al cabo, toda metodología tienen sus defensores acérrimos y sus detractores, aunque confío en que podemos encontrar puntos de encuentro si estamos dispuestos a examinar críticamente los pros y los contras de nuestros planteamientos. Este es el documento elaborado, así como el enlace al muro de Padlet con las contribuciones de otros compañeros.
Por último, también hemos reflexionado sobre el aprendizaje en sendos contextos formal e informal en los foros del curso. Comparto tanto mi opinión como algunas de las intervenciones de compañeros cuyos nombres he censurado, por aquello de la protección de datos, en lo referente a un tema clave en nuestro desarrollo profesional docente. Pulsa sobre las imágenes para verlas con mayor calidad:
Y tú, ¿coincides en que la ejemplaridad es un valor clave para todo formador?
Inauguramos el curso con una reflexión sobre el Portfolio de la Competencia Digital Docente, una de las grandes apuestas del INTEF desde hace ya unos cursos que ha visto la luz en 2017.
Aun sin ser lo principal de nuestra labor como profesores, es importante que nos mantengamos actualizados en lo que al mundo digital se refiere; por eso trato de mantenerme al día, me inscribo en determinados cursos (cuando, supongo que como a todos, no me sobra el tiempo) y le doy una oportunidad a proyectos como este, cuyo objetivo es reflejar una autoevaluación y una serie de evidencias que den cuenta de nuestra capacidad de desenvolvernos en el mundo digital como profesores. Las intenciones, a la vista está, son buenas.
Ahora bien, tengo algunas dudas sobre el proyecto. Por una parte, ¿hasta qué punto es fiable un modelo de autoevaluación? Yo puedo marcar aspectos que quizás no cumpla. En nuestra profesión, tendemos a confiar en la buena fe del profesorado, y quizás no siempre todo el mundo es tan bueno como se vende. Pero, por otro lado, ¿solo las insignias del INTEF sirven para acreditar descriptores? Porque, quizás, dice mucho de mi competencia digital el mantener un blog de aula durante un curso entero y que yo mismo valore a qué nivel y descriptor corresponde, por ejemplo, aun cuando la valoración sería distinto para cada uno: adiós uniformidad de criterios, pues. Entonces, ¿hay alguna figura encargada de revisar o asegurar la fiabilidad de cada portfolio? ¿Va este proyecto hacia algún tipo de certificación oficial de efectos prácticos para el profesorado (valoración en baremo de méritos)? ¿Cómo, si no, convencer a otros compañeros de su utilidad?
Son cuestiones a las que se debe hacer frente para que el portfolio sobreviva al salvaje mundo digital, pues aunque está aún en desarrollo, ya han surgido voces críticas con el proyecto. Iremos viviendo y viendo si las buenas intenciones cristalizan en buenos resultados o no.
Por otra parte, en los últimos cuatro años, tras culminar mi etapa universitaria en Salamanca y pasar por Londres, Santander, Madrid, Gijón y Avilés, ¿ha variado en algo mi PLE o entorno personal de aprendizaje? Algo deja ver esta infografía, elaborada con Easel.ly.
Tras cursar Espacios de lectura el pasado año y verme forzado a abandonar Bibliotecas escolares y uso de AbiesWeb por el mismo motivo que me tuvo cuatro meses apartado de las aulas, comienzo un nuevo curso del INTEF; en este caso, El tutor en red. Veamos qué nos ofrece esta nueva experiencia y con quién conectamos a lo largo de los dos próximos meses.